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Cómo grabar correctamente las imágenes ISO
Grabación de la distribución a CDs

Índice

  1. Un poco de filología (origen del nombre)
  2. ¿Qué es una iso? (Características de los archivos .iso)
  3. Formatos de iso (Distintos tipos de .iso y cómo descargarlas)
  4. Ya tengo mi iso, y ahora, ¿qué? (Comprobación de la integridad de la .iso)
  5. Los md5sum coinciden (Proceso de grabación)
  6. Sí, vale, pero yo tengo un .rar (Isos contenidas en archivos comprimidos)

1. Un poco de filología.

No lo puedo evitar. Será deformación profesional, pero creo que a veces un poco de historia del lenguaje puede ayudar a comprender bastante bien las cosas.

“Iso-” es un prefijo griego que significa “igual”. Actualmente se utiliza en términos científicos y técnicos para indicar igualdad: isometría, isobara, etc. Otro campo de uso es el de los estándares. Si os fijáis, las normas de estandarización internacionales, incluidas las de codificación informática, comienzan por ISO- seguido de un número que es el verdadero identificador de la norma de estandarización.

De aquí proviene el uso de la extensión “.iso” para denominar a las copias exactas del contenido de un determinado directorio o unidad. Y aunque existen muchas extensiones para este tipo de archivos (en este tutorialín veremos unas cuantas), mantenemos la expresión “iso” para denominar a todos los archivos de imagen, sea cual sea su extensión.


2. ¿Qué es una iso?

Una iso, o un archivo de imagen, es, por lo tanto, un único archivo en el que se contiene toda la información existente en un directorio (habitualmente un CD-ROM), independientemente de su naturaleza (ejecutables, archivos de texto, subdirectorios y sus contenidos, etc.).

Sería, más o menos, como un archivo comprimido (tipo zip o tarball) en el que se encuentra toda la información del directorio, así como las relaciones existentes entre ellos.

Eso quiere decir que las referencias internas entre los archivos quedan intactas al realizar la copia iso, y así permanecen hasta que realizamos una copia en un soporte idéntico al original.

Si alguna vez habéis copiado un CD autoejecutable a una carpeta en el disco duro, os habréis dado cuenta de que al abrir la carpeta el archivo ejecutable del CD-ROM no se ejecuta, sino que aparece únicamente como un archivo más, normalmente inutilizable.

Eso sucede porque las referencias entre el Autoexec.bat y el Autoexec.info (que son los dos archivos que convierten al CD en ejecutable, pierden las relaciones entre ellos al haber cambiado de soporte físico.

Para mantener esas relaciones surge el archivo iso. Estos archivos son especialmente útiles cuando hablamos de CD's ejecutables, autoinstalables o que contienen información que requiere de una instalación previa (el software de toda la vida), sobre todo cuando esta información sobrepasa un determinado tamaño (por encima de los 124 MB), ya que estos tamaños requieren de un gran número de relaciones entre archivos, librerías, iconos, textos, etc.

Este gran tamaño de los archivos hace que su descarga desde Internet pueda resultar problemática, ya que subidas o bajadas de la cuota de transferencia puede hacer que partes del archivo (o partes de las partes) pierdan algo de la información contenida en ellas. Por ello, conviene tener una serie de cosas en cuenta.

  • Siempre que podamos, no bajar las isos con gestores de descarga. Si disponemos de un gestor que se abra al iniciar una descarga, conviene desactivarlo antes de comenzar. Estos gestores dividen el fichero en varias partes que se unen una vez finalizada la descarga, pero el programa no sabe si las partes ocupan archivos enteros o partes de ellos, lo que puede hacer que se pierdan esas pequeñas partes de información, dejando nuestra iso casi inútil.
  • Intentar descargarlas en una sola sesión. Lamentablemente, esto es más un deseo que una posibilidad mientras las líneas de alta velocidad sigan siendo un lujo, pero hay que tener en cuenta que cuanto más continua sea la descarga, menos posibilidades tendremos de que se produzca una pérdida de datos.
  • Descargar las isos de servidores ftp próximos a nuestra ubicación. Cuanto más cerca, mayor velocidad de descarga, luego más posibilidades de descarga completa y en una sesión.
  • Intentar descargar siempre con clientes de ftp. La finalidad de estos programas es precisamente la de transferir archivos de gran tamaño. Y lo mejor, ya se sabe, es trabajar con expertos.
  • Siempre que sea posible, descargar las isos de una en una, para evitar interferencias (afortunadamente ya bastante improbables).
  • Desconfiar, por sistema, de los programas p2p. No es por el tema de lo que pueda entrar ni por los fakes. El sistema de fuentes puede hacer que las partes del archivo estén fragmentadas, y si estos programas ya de por sí son lentos, el tiempo de descarga sería desesperante si nos encontrásemos con un archivo en mal estado y por ello inutilizable. Y si los utilizamos, asegurarnos de que las isos a descargar tienen un gran número de fuentes.

Ya sé que estas medidas pueden parecer un poco paranoicas, pero se trata de mantener la integridad de la iso al máximo. No es necesario que todas ellas se cumplan ni mucho menos, pero sí hay que intentar que la descarga sea lo más uniforme posible.


3. Formatos de iso.

Existen un montón, algunos de ellos propios de determinados programas de grabación (Nero, por ejemplo, maneja su propia extensión).

Sin embargo, los más comunes son dos:

  • .iso
  • .cue

Respecto a los archivos con formato iso, no hay mayor problema: simplemente en ellos se contiene la copia del directorio. Los .cue son algo más complicados.

Estos archivos suelen ir acompañados de otro, con el mismo nombre, pero con extensión .bin. Ambos archivos suelen ir incluidos dentro de un archivo comprimido (habitualmente RAR, pero puede ser cualquier otro formato. El archivo .cue es la copia del CD, y por lo tanto es el que nos interesa. En archivo .bin sirve para que con programas tipo Alcohol podamos emular el CD en nuestro disco duro.

Luego volveremos sobre ellos.


4. Ya tengo mi iso. Y ahora, ¿qué?

Enhorabuena. Has pasado la primera fase. Pasemos, pues, a la segunda.

Si te fijaste, en el ftp o en la página desde donde iniciaste la descarga había un archivo con el mismo nombre pero con la extensión md5 o md5sum.

El md5sum es una especie de firma digital de cada iso. Es un string de 32 bytes lleno de números y letras que son como la huella dactilar de cada iso. Este string se realiza una vez terminado el paso a iso del CD, y cualquier variación, por mínima que sea, en el contenido, da lugar a un string distinto.

Así que lo que nos queda es verificar la iso. Para ello os remito al magnífico artículo sobre Cómo verificar isos en este mismo taller. Allí aprenderéis a hacerlo en sistemas Windows. En Linux el propio K3b se encarga de hacerlo por vosotros.

Si falla cualquier cifra o letra, por mínima que parezca la diferencia, vuestra iso está en mal estado. Podéis volver a descargar la iso.

Conviene que hagáis la verificación una vez grabada vuestra copia en CD (ahora mismo veremos cómo hacerlo). Y lo mismo, rezad para que la cifra sea la misma.

En principio esta verificación parece inútil, pero tened en cuenta que cualquier problemilla durante la copia, o una lente sucia, pueden provocar una pérdida de datos. Pues si los datos del md5sum de vuestro disco y el del archivo original tampoco coinciden al 100%, a volver a copiar o colgad vuestro disco mal grabado de la terraza (espanta a los pájaros, sobre todo a las palomas)


5. Los md5sum coinciden

Pues a grabar.

Parto de un supuesto: Como queréis iniciaros en Linux, habéis bajado vuestra iso con Windows y os disponéis a grabarla con Nero. Creo que en este supuesto incluyo al 90% de los lectores de este tutorialín. Y como no está bien despreciar a las minorías, al 10% restante le comunico que el proceso es idéntico.

El proceso más obvio parece ahora el siguiente:

  • Descomprimir la .iso en un directorio de nuestro disco duro

  • Proceder a la grabación de este directorio como disco de datos.

Pues bien: NI SE OS OCURRA. Esta es la causa de que nuestras isos, pacientemente descargadas y verificadas sencillamente no funcionen.

Recordad lo que os decía: la iso es un archivo, similar a un comprimido, pero NO es un comprimido, sino una copia exacta de un montón de archivos y, sobre todo, de sus relaciones dentro de un sistema de archivos determinado que es el del CD. ¿Qué pasa si pasamos los archivos a otro sistema de archivos como el de nuestro disco duro (NTFS, FAT, ext3)? Pues sencillamente, que las relaciones entre los archivos cambian para adecuarse al sistema del nuevo disco.

Hasta aquí parece que no hay problema, pero lo hay, y gordo, porque cuando copiamos los archivos del directorio a un CD-ROM simplemente copiamos todas las relaciones, sin que se produzca un cambio en el sistema de archivos. Y claro, lo que era ejecutable ya no lo es.

Por ello, simplemente tenemos que copiar el archivo directamente a otro CD, manteniéndolo mientras lo tengamos almacenado en el disco duro como .iso, sin descomprimir ni nada.

Bien. Ahora en serio.

Para grabar la .iso simplemente abrimos nuestro programa de grabación de CD (Nero, o cualquier otro) y buscamos la opción “Grabar imagen de disco” o “Burn disk image”, o algo similar (depende de los programas y las versiones.

Una vez se abra la ventanita para escoger los archivos a copiar nos vamos a llevar una desagradable sorpresa. Hemos ido al directorio donde está nuestra .iso, y ésta no aparece. No os preocupéis, Estáis con Nero y el programa va a buscar los archivos con extensiones que conoce, y resulta que .iso (que es la más utilizada) no está entre ellas.

Simplemente, en “Tipos de archivo”, buscad .iso y seleccionadlo, y vuestra flamante iso aparecerá en pantalla.

Por lo demás, proseguid el proceso de grabación como con cualquier otro disco.

Un consejo:

No utilicéis vuestra grabadora a todo trapo. Cuanta más velocidad de grabación tengáis, menor será la precisión del rayo, y lo que llevamos intentando desde el principio es evitar cualquier tipo de error, por mínimo que sea.

Bajad un poco la velocidad si vuestra grabadora es especialmente rápida. 24x y 32x son buenas velocidades que no suelen dar errores. Incluso si la velocidad es menor, mejor será la calidad, pero tampoco hace falta grabar a 4x. Simplemente adecuaos a la velocidad óptima para vuestra grabadora.

Ya habéis tenido bastante paciencia, un poco más no va a mataros.


6. Sí, vale, pero yo tengo un .rar

Bueno, no pasa nada.

Abrid el archivo sólo para verle las tripas. Lo más probable es que se dé una de las dos situaciones siguientes, pero en ambas deberéis descomprimir el archivo para poder trabajar con él.

  • Tenéis una .iso y otros archivos. Bueno, los otros archivos probablemente sean archivos de texto comentándoos algo del archivo descargado, o incluso un .txt con el md5sum. Olvidaos del resto de los archivos y copiad la .iso como os he indicado antes.

  • Tenéis un archivo con extensión .bin y otro con extensión .cue.

No hay ningún problema. Recordad lo que os comenté en el punto 3. el archivo .bin sirve para que algunos programas puedan emular el CD en nuestro disco duro, así que nos olvidamos de él.

Con el archivo .cue hacemos exactamente lo mismo que si fuese una .iso: Vamos a Nero, “Grabar imagen de disco”, seleccionamos “.cue” en “Tipo de archivo” y a grabar.

Ahora sólo os queda verificar nuevamente el md5sum (por precaución, más que nada), y tenéis vuestra .iso preparada para funcionar.


Comentarios

Para cualquier duda, observación o sugerencia sobre este documento puedes hacerlo desde este enlace:

Foro: Cómo quemar correctamente las isos.


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Derechos de Autor © 2005 por Carlos Sáez Cabero. Se otorga permiso para copiar, distribuir y/o modificar este documento bajo los términos de la Licencia de Documentación Libre GNU, Versión 1.2 o cualquier otra versión posterior publicada por la Free Software Foundation; sin secciones invariantes. Una copia de la licencia es proveída en el sitio a través de este enlace: Licencia de Documentación Libre GNU.





Autor: Carlos Sáez Cabero (Philobyblion)
Colaboración para espaciolinux.com.
Fecha: 2005-01-24
(45812 Lecturas)



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