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Demandas de Unix contra Linux

Linux o Unix, ¿Qué diferencias tienen? ¿De verdad son dos sistemas distintos o bien el primero es copia del segundo? Esa es la pregunta que se está realizando la empresa que posee la propiedad intelectual de Unix y que, en caso de que haya plagio, no dudará en utilizar para reflotar su economía.

De sobra saben los lectores que Linux se basa en muchos casos en la filosofía y funcionamiento de Unix, pero lo que no se sabe a ciencia cierta es si uno es la copia del otro y en los tribunales de Estados Unidos están dispuestos a averiguarlo, ya que se ha presentado una demanda contra Linux por copiar partes del código fuente de Unix.

La polémica está servida, pero creo que las dimensiones de este problema no se quedan solo en los juzgados, sino que estamos ante el ataque más serio que se ha realizado contra las bases de una comunidad y una filosofía como es el software libre.

Como se imaginará el lector, los intereses económicos de esta batalla son muy grandes y puede que lo que era la base del software libre se venga a bajo entre el tira y afloja entre empresas como la propietaria de Unix, Microsoft, que está muy interesado porque puede ver hundirse a su principal competidor, y las múltiples empresas e instituciones que confían en Linux, ya sea para ofrecer servicios bajo esa plataforma, o para ahorrarse un dinero en licencias.

Pero quien más se ha visto alzar la voz en los últimos días son los usuarios avanzados que forman la comunidad del software libre, que siempre han demostrado gran entusiasmo con el sistema del pingüino.

La historia de Unix

Unix ha pasado de unas manos a otras desde que se desarrolló en los años 80. Con gran importancia dentro del mundo empresarial, sus licencias nunca se han regalado y servían para lucrar a las empresas que han poseído sus derechos. AT&T los vendió a Novell, quien los volvió a vender a CSO, que es la actual propietaria y la instigadora de la polémica que estamos viviendo.

CSO es, o más bien era, una de las mayores instaladoras de Linux. Su nombre lo conocerán muchos linuxeros todavía: Caldera, que fue una de las primeras compañías en estampar la frase “Linux para empresas”. Durante años estuvieron instalando y ofreciendo soporte al sistema libre Linux hasta que en el 2001 Caldera compra SCO con el objetivo de combinar la experiencia de las dos empresas, la primera instalando Linux y la segunda Unix.

El desarrollo de la unión Caldera-SCO, en principio llamada Caldera Internacional, no fue todo lo bien que hubieran deseado los administradores de la compañía, más bien fue auténticamente desastroso, debido en parte al pobre rendimiento del sector. Prueba de ello son las acciones de la compañía, que habían llegado a costar 120 dólares y que llegaron a bajar hasta casi un dólar. Como resultado la empresa mudó sus directivos y el nombre, que ahora es SCO de nuevo.

Con los nuevos directivos ha cambiado el rumbo del negocio y el punto de mira ahora se ha centrado en Linux, aunque no para desarrollarlo como modelo de negocio sino para hundirlo y, a costa de ello, reflotar de nuevo a SCO. La maniobra pasó por la contratación de un conocido abogado que ya estuvo presente en los litigios del gobierno de Estados Unidos contra Microsoft y en el del caso Napster. En estos momentos SCO ha demandado a IBM por la utilización de Linux, que dicen basa algunas de sus partes fundamentales en el código de Unix.

Además, recientemente ha dejado de lado su actividad de negocio relacionada con Linux, suprimiendo las ventas y el servicio a nuevos clientes en este sistema operativo, y ha llevado sus amenazas de enfrentamiento a cualquier empresa que utilice el sistema Linux en su negocio.

Cabreo general en casi todos los implicados

El revuelo organizado no ha gustado a nadie. Desde la comunidad de software libre hasta las grandes compañías que ofrecen soluciones basadas en Linux, han expresado su desacuerdo enérgicamente. El abandono de Linux por parte de SCO y su demanda contra IBM han advertido a las empresas de todo el mundo que se arriesgan recibir una denuncia en caso de utilizar Linux en sus actividades comerciales. Aunque, por si no estuviera suficientemente claro, CSO ha enviado una carta a 1.500 de las mayores compañías del mundo en la que informa sobre la posibilidad de tomar acciones legales contra ellas en caso de utilizar el sistema Linux… Por su parte, las empresas a las que SCO proveía de soluciones Linux se han quedado sin servicio. Aunque han asegurado que sus clientes pueden despreocuparse por un posible juicio, esta decisión significa un golpe bajo a la división con más crecimiento de la compañía. En el caso de la comunidad de software libre, una de las más representativas de Internet, las movilizaciones se han realizado en todo el mundo. Desde la noticia del primer ataque a Linux se han disparado los mensajes a los foros para tratar el tema, se han pedido ayudas para que IBM pueda ganar el pleito que se ha interpuesto contra ellos y se han declarado una serie de medidas que tratan de hacer boicot a CSO, sus productos, directivos y hasta los clientes que sigan confiando en dicha compañía para su gestión informática. También se han tenido noticias de ataques a los servidores de la compañía, probablemente realizados por hackers simpatizantes del modelo de software libre. Los apoyos han llegado para CSO a partir del mayor enemigo de Linux: Microsoft. La semana pasada se daba a conocer la intención de dicha compañía de comprar los derechos de utilización del código de Unix, lo que ha enfurecido doblemente a la comunidad de software libre pues, por un lado, CSO obtendrá más dinero para continuar sus acciones legales, y por el otro, Microsoft saldrá favorecido al disponer de un enemigo menos (Linux) y de un producto más (Unix) para utilizarlo en el campo de los sistemas operativos, que ya domina con total supremacía.

¿Qué puede ocurrir ahora?

Estamos ante el principio de lo que podrá ser el culebrón Unix contra Linux, si es que se confirma que ambos competidores están suficientemente dotados para resistir una lucha que promete ser larga y encarnizada.

No cabe duda que si CSO posee pruebas del plagio está en su derecho de hacer cumplir su propiedad intelectual, pero según he podido leer en los foros y noticias relacionadas, está aprovechándose más del miedo de las empresas a recibir una demanda que de las propias posibilidades de éxito.

De todos modos, la democracia digital (por la que todos deberíamos de poder elegir los programas y sistemas operativos que deseamos instalar en nuestro PC), que tenía un firme aliado en Linux y el software libre, está viéndose atacada por el propio mercado globalizado en el que nos encontramos, en el que las grandes empresas tienen el poder.

¿Linux conseguirá suficientes apoyos para salir adelante en las demandas que se le imponen? Lo cierto es que el momento en el que llegan los pleitos es muy malo para asumirlos con garantías y ese oportunismo es otra cosa que se le echa en cara a CSO.

La cuestión es que esas demandas las ponen contra todos nosotros, porque la semilla Linux era la esperanza de acceso de millones de personas a un uso informático libre de gastos en licencias a las mismas empresas de siempre. Aunque todavía no hayamos empezado a ser usuarios de Linux (por aquí no busques, SCO), ¿quién de nosotros no ha pensado en instalarlo para olvidarse de alguno de los aspectos de Windows?

La clave de este proceso la van a tener los análisis al núcleo del sistema, también llamado kernel, que es donde se supone que Linux ha copiado código de Unix, cosa que el creador de Linux ya ha dicho que considera poco probable. Así pues, parece que algún pobre infeliz se va a tener que repasar el código fuente de ambos programas para encontrar los posibles lugares donde ha habido un plagio.

Este proceso en contra de Linux, llevará varios años, así que ya iremos hablando del tema con calma. De todos modos, también habrá que comprobar si CSO puede asumir el coste económico en el caso de que pretenda ampliar sus querellas contra las empresas a las que ha avisado por carta.

Por añadidura y para calmar a los linuxeros, en frente de un largo proceso en contra del sistema libre, los códigos plagiados de Unix se podrían sustituir en sólo unas pocas semanas, lo que significa una buena fuente de oxígeno para los usuarios tanto particulares como empresariales que no desean dejar de lado un sistema que aporta ventajas en costes, potencia y seguridad.

Autor: Miguel Angel Alvarez
Director de desarrolloWeb.com

Otras webs relacionadas con el autor:
http://www.guiarte.com
http://es.gograph.com
http://www.salvarpatrimonio.org



Temas:
Licencias y patentes, Linux


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Acerca del autor

Soy un emprendedor de Internet. Me gusta el debate y la discusión en buenos términos. Creo en GNU/Linux y el software libre como una buena alternativa para quien la esté buscando.

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